Sólo
podía quedar uno en pie y ese ha sido la Real Sociedad. Las pocas
esperanzas que el celtismo había adquirido tras la derrota de ayer del
Athletic se esfumaron esta tarde en cinco dramáticos minutos en los que
el Celta dilapidó los pocos méritos realizados durante toda la
temporada para salvar la categoría. Y eso que el choque comenzó de
manera inmejorable. Los vigueses fueron muy superiores desde el pitido
inicial, encerrando en ocasiones a una Real que no demostró
absolutamente nada pese a que, con esta, suman seis victorias en diez
partidos. Esa superioridad mostrada se plasmó en múltiples ocasiones de
gol, dilapidadas por Tamas que estrelló un balón al poste y Baiano, que
cabeceó el esférico a un metro del palo izquierdo de Bravo. Tras tanto
aviso tenía que caer el tanto y éste llegó tras un córner botado por
Gustavo en el minuto 20 desde la derecha y desviado a la red. Los 600
celtistas desplazados a San Sebastián enloquecieron y volvieron a creer
en la permanencia una semana después de la debacle frente al Levante.
La derrota de estos en su feudo frente a Osasuna alimentaba todavía más
las esperanzas del celtismo. 
Lejos de replegarse en su área, el Celta continuó
jugando al mismo ritmo, controlando absolutamente el tempo del choque.
Pablo García manejaba a su antojo el centro del campo y los centrales,
en especial Contreras, solventaban sin mayor apuro las tímidas
embestidas guipuzcoanas. En el descanso, Anoeta era territorio céltico
pues solamente a los visitantes se les oía. La afición donostiarra
había enmudecido tras la clara superioridad de los de Stoichkov durante
el primer acto. La segunda división parecía pues estar más cerca de
Donosti que de Vigo.
Si había una consigna clara de cara a la reanudación
era la de aguantar los quince minutos iniciales de previsible embestida
txuriurdin. Desgraciadamente, no hubo ni una cosa ni la otra ya que a
los locales ni les dio tiempo a comenzar esa ofensiva.
A los 23 segundos, Esteban llegó tarde a un balón colgado sobre
Kovacevic y el serbio sólo tuvo que empujar a la red. Era el comienzo
de una tarde negra para el asturiano y de la consumación del descenso
del Celta. Es el riesgo de dejar los deberes para el final y de
perdonar tanto delante del marco rival.
El tanto tempranero trastocó los planes de Stoichkov y
el Celta quedó aturdido por momentos. Al equipo le pesó en exceso el
hecho de haber dilapidado una ventaja conseguida con tanto esfuerzo
cediendo un tanto de forma gratuita. Quizás la opuesta dinámica de
ambos equipos pueda explicar lo sucedido. La realidad sonríe desde hace
semanas a la Real, hundida a principios de la segunda vuelta y que ve
que la permanencia, entonces utópica sí es posible a tres jornadas del
fin del campeonato. Por el contrario, el Celta es un equipo en
descomposición desde finales del pasado año, tras comenzar el
campeonato en mitad de la clasificación. El “efecto Stoichkov” ha
muerto tras cinco derrotas en seis partidos y el equipo continúa
cayendo en picado.
Pero los males no terminaron con el gol del empate,
pues apenas cinco minutos más tarde, la segunda ocasión local tuvo
idéntico desenlace que la primera. Una contra conducida por la
izquierda concluyó con un pase envenenado al área que Savio materializó
en el segundo tanto donostiarra. Ahí terminó el futuro del Celta.

Pese a todo, los vigueses no bajaron los brazos y lo
siguieron intentando. Nené tuvo un par de opciones de igualar la
contienda pero el destino ya se había escrito de manera cruel para el
celtismo. Oubiña y Pablo García, principalmente, fueron los auténticos
dueños de la medular y gracias a ellos el equipo se mostró más a gusto
sobre el tapete que en otras ocasiones. Los extremos se abrieron para
recibir balones y se hartaron de enviar centros al área de Bravo pero
casi siempre terminaron en córner. Desde la esquina, el equipo se tornó
en este segundo tiempo tan inofensivo como de costumbre.
Y cuando el Celta más volcado estaba sobre el área de
la Real, llegó la rúbrica definitiva para triste desconsuelo de los
incondiconales celestes. Un balón dividido entre Esteban y Kovacevic
fue mal despejado por el asturiano y ¿Prieto puso el 3-1 de sutil
vaselina sobre el cancerbero céltico. Es duro cargar las tintas de
manera individual en un partido tan dramático pero también es evidente
que Esteban tuvo una enorme responsabilidad en la debacle céltica de
esta tarde, una derrota que pone fin casi de forma definitiva a
cualquier esperanza albergada durante la pasada semana. El choque
frente al Betis de la próxima semana servirá, con toda seguridad, para
que gran parte de la afición descargue sus iras contra los que, a su
juicio, son los culpables de esta penosa situación, muy similar a la
sufrida hace dos campañas. Ese será el principal atractivo del choque
ante los sevillanos pues, ahora sí, la suerte parece definitivamente
echada.