Árbitro: Teixeira Vitienes (Comité
cántabro). Mostró tarjeta amarilla a Tamas por el Celta de Vigo; y a
Navarro por el Mallorca. Correcta actuación en líneas generales.
Incidencias: Encuentro
correspondiente a la trigésimo segunda jornada de Primera División
disputado en el estadio de Balaídos ante unos 17.000 espectadores. En
los prolegómenos del encuentro se rindió homenaje al Octavio Pilotes
Posada de balonmano que, por la mañana, logró el ascenso a la Liga
ASOBAL.
Los futbolistas del Celta, desolados tras el segundo tanto mallorquinista
Lamentable espectáculo el vivido esta tarde en Balaidos. El Celta
recuerda cada vez más a aquel conjunto que perdió la categoría hace ya
tres temporadas. Dada la delicada situación del equipo, aquella
vivencia es hoy una especie de tabú pero por la mente de cada celtista
pasan hoy los bochornos de aquel año en casa frente a equipos de medio
pelo como el Deportivo, la Real Sociedad o el Espanyol. Esta tarde, el
conjunto de Gregorio Manzano hizo lo que quiso en el feudo vigués pero
no porque les saliera todo redondo, sino porque les dejaron hacer de
todo. Borja Oubiña volvió a demostrar que su internacionalidad sólo la
justifica el hecho de que la selección de este país sea mediocre y
Canobbio continúa haciendo el ridículo partido a partido con el
beneplácito del técnico que decide alinearlo a toda costa. El uruguayo
hace tiempo que se ha desvinculado del barco a la deriva que es el
Celta.
Para mayor desgracia, Ángel, uno de los futbolistas más
en forma del Celta en los últimos meses, parece haber sido contagiado
por ese letargo general en el que se halla instalado el equipo.
Capítulo aparte para las lesiones. En el minuto 12 cayó
Núñez, y en el 51 Contreras, por lo que dos de los tres cambios
tuvieron que ser obligados, mermando aún más el mínimo poder de
reacción que podrían aportar los hombres del banquillo.
Nené cae tras la salida de Moyá
Aún así, el Celta no jugó a nada. En el minuto 9 los locales ya perdían
merced a un gran tanto de Arango desde la frontal. La plasticidad del
tanto es evidente, pero la pasividad de los centrales en el control y
la asistencia de Jonás facilitan en una gran proporción el gol del
venezolano. Fue algo que, desde el pitido inicial del colegiado, se
veía venir.
Lejos de recuperarse, el Celta continuó encogido,
acomplejado. Los miedos y la tensión que Stoichkov quería desterrar del
terreno de juego se apoderaron hoy más que nunca de los futbolistas.
Sólo Bamogo se salvó de la burla general del primer período. El francés
no posee una calidad depurada pero nunca se esconde. Bamogo buscó los
desmarques constantemente y nunca perdió la cara al partido. Esto, que
debería ser lo mínimo exigible a un futbolista de elite, se convierte
en el Celta de hoy en día en una gran virtud que muy pocos poseen o
exhiben.
El segundo tanto balear llegaría en el minuto 23 tras
un fuerte disparo de Varela que se cuela por el centro de la portería
gracias a la inestimable colaboración de Pinto. Este gol vuelve a mirar
al pasado, a aquellos caños inexplicables que el propio Pinto intentaba
fuera del área ante el Espanyol; o a balones fáciles por alto que
Cavallero parecía empujar hacia su propia portería frente al Deportivo.
Las similitudes hoy son mayores y ya nadie puede decir que este Celta
es diferente.
Al final de los primeros cuarenta y cinco minutos, el
panorama era desolador. El Celta se encontraba entregado y la afición
resignada ante un equipo, el Mallorca, que hoy prácticamente nada se
jugaba.
Maxi López y Varela celebran el tercer tanto balear
El comienzo del segundo tiempo fue diferente. El Celta se volcó hacia
el portal de Moyá y dispuso de muy buenas ocasiones para haberse metido
en el partido pero, de nuevo, faltó acierto. A esta sensible mejoría
contribuyó la entrada de Pablo García y, sobre todo, la salida de
Canobbio que, al nivel actual, estorba más de lo que aporta.
Nada que ver con su compatriota, Pablo García, que
salió al campo para asumir los galones y echarse al equipo sobre sus
espaldas. Gracias a su sencillez en el manejo de la pelota, el Celta
creó ocasiones incluso para empatar el choque, pero ni Bamogo ni Nené
fueron capaces de materializarlas en gol. Perera, que hoy jugó los
noventa minutos, apenas intervino en el juego y, las pocas veces que lo
hizo, se mostró torpe e impreciso con el cuero en los pies.
No obstante, la fuerte salida del Celta en este segundo
tiempo no tuvo continuidad y, con el paso de los minutos, ese empuje se
fue diluyendo. Contreras cayó mal en un salto con Arango y tuvo que ser
sustituido por Lequi antes del “apagón” final del equipo.
Tras esos veinte minutos de intento de reacción local,
se volvió al punto inicial del choque, con el Celta ya resignado a su
suerte y un Mallorca que pudo haber hecho todavía más daño. La estocada
mortal llegó con el 0-3, obra del recién entrado Maxi López tras
culminar una contra.
Con este inesperado resultado, el futuro del Celta se
complica todavía más, pues ahora sí ocupa plaza de descenso empatado a
puntos con el Levante, que perdió en el Camp Nou 1-0 pero que adelanta
a los vigueses por la diferencia de goles. De todas formas, peor pudo
haber sido la jornada, pues por abajo ni Nástic ni Real Sociedad
puntuaron en sus desplazamientos, a la espera de que se juegue el
Athletic-Real Madrid..
Gustavo se retira, cabizbajo, a la conclusión del encuentro
Stoichkov: “Se ha perdido una batalla, no la guerra”
El búlgaro Hristo Stoichkov, entrenador del Celta de
Vigo, ha asegurado al término del encuentro que enfrentó al conjunto
gallego con el Mallorca, y que concluyó con victoria balear por 0-3,
que «se ha perdido una batalla, pero no la guerra» por la permanencia.
«El primer gol influyó muchísimo. Tras encajarlo los
jugadores han sufrido. Nosotros buscamos nuestro juego, la posesión del
balón y creo que los dos hicimos méritos para ganar, pero ellos han
tenido más acierto cerca del área», ha comentado Stoichkov, que ha
añadido que el Mallorca «tampoco hizo nada del otro mundo para ganar».
Por otra parte, el entrenador celeste ha defendido el
trabajo de sus pupilos, ya que como afirmó, «ningún jugador que sale al
campo quiere perder», aunque como ha reconocido, «hay que trabajar y
sufrir más y así será hasta al final. Yo ya dije que esto no se cambia
de un día para otro».
En este sentido, Stoichkov ha indicado que éste es el
momento «para estar más cerca de los jugadores», a la vez que se ha
mostrado convencido de que el Celta «puede sacar esta situación
adelante».